El impacto de la salud mental en la convivencia
Muchas veces, condiciones como la ansiedad, la depresión o el insomnio crónico alteran la forma en que interactuamos con nuestra pareja, generando fricciones innecesarias. Cuando un individuo experimenta baja autoestima o problemas de manejo emocional, es probable que se presenten conflictos personales que derivan en un aislamiento progresivo. Además, factores externos como el burnout o las dificultades laborales pueden dejar a la pareja sin energía para cultivar la intimidad, dando lugar a problemas de motivación que se proyectan directamente sobre la estabilidad del hogar.
