De la emoción reprimida a la acción desadaptativa
Muchas veces, los problemas de conducta son la punta del iceberg de un estado interno complejo. La ansiedad crónica, la depresión o un estrés persistente pueden nublar nuestra capacidad de respuesta, llevando a conductas que dañan nuestra salud mental. Asimismo, factores como la baja autoestima o la dependencia emocional juegan un papel crucial, provocando conflictos personales y problemas de pareja. Cuando no abordamos estos trastornos emocionales a tiempo, el impacto puede extenderse a las dificultades laborales, al agotamiento tipo burnout y a profundos problemas de motivación que nos impiden avanzar en nuestras metas diarias.
